Del cuaderno de la novela: la primera puerta

No sabía entonces que las puertas también eligen. Que hay umbrales que se cruzan y umbrales que te cruzan a ti, y que la diferencia solo se nota años después, cuando intentas volver.

Nota de taller

Este fragmento pertenece al primer capítulo. Lo comparto porque escribir una novela a puerta cerrada es fácil de abandonar; escribirla con testigos es un compromiso.

Publicar el proceso no es enseñar el borrador: es dejar constancia de que el trabajo existe.

Si llegaste hasta aquí: gracias por ser testigo.